Escuela Túmin, 5 aprendizajes en el 3er Festival del Túmin en Papantla

Escuela Túmin, 5 aprendizajes en el 3er Festival del Túmin en Papantla

Del 13 al 15 de julio se llevó a cabo el Tercer Festival del Túmin en Papantla, Ver., con la participación de otros estados como Oaxaca, Puebla, Guerrero, Chiapas, Estado de México e Hidalgo. El evento estuvo muy bien coordinado por la tumista Xóchitl López, quien tiene el mérito de por lo menos un 50% de este evento, de manera voluntaria y solidaria sin haber recibido pago alguno; claro, sin desconocer que mucha gente apoyó con diversas tareas. Todo financiado por los propios tumistas, lo cual es, una vez más, la primera enseñanza: basta que el pueblo quiera para que las cosas se hagan.

A pocos días de la convocatoria ya estaban agotados los 90 espacios disponibles para los tumistas de todo tipo de artesanías. Limitado debido a las restricciones del ayuntamiento acerca de los espacios permitidos y la exigencia de que sólo fuesen artesanías, pues eso se considera un “Pueblo Mágico”. Es decir, una economía popular destinada sólo a las artesanías y cuyo lugar es la calle, 2 o 3 días, mientras la mayoría de los establecimientos alrededor son negocios fuereños, transnacionales e incluso extranjeros. Así que otra enseñanza es que nuestros pueblos no deben ser sólo apariencias o fachadas, sino basados en una economía auténtica que les permita vivir dignamente.

Desde luego, es de reconocer que, fuera de eso, el ayuntamiento brindó todas las facilidades. Pero al parecer no se ha comprendido que el Túmin es primeramente un proyecto monetario que facilita el truque e incentiva el comercio; que se funda en la mayor diversidad de productos y servicios posibles, lo cual fortalece su funcionamiento. Con todo, si bien los productos eran de un solo giro comercial, el Túmin fue todo un éxito, incrementando el intercambio de artesanías. ¡Cuánto más lo sería si se pudieran obtener todo tipo de productos! Y es que los tumistas pueden cubrir mucha demanda: alimentos procesados y perecederos, orgánicos y naturistas, otras opciones de vestido y calzado, libros, servicios médicos, juegos infantiles, incluso aparatos electrónicos y hasta animales de crianza como pollos, conejos, guajolotes, etc. ya que el Túmin es de uso universal. En verdad, el festival podría tener secciones de productos y servicios donde los artesanos podrían adquirir con Túmin otros productos que necesitan y todo ello atraería más turismo, del cual ellos dependen. Pero he aquí una tercera enseñanza, porque cualquier relación con el gobierno, aunque sea un simple permiso, significa imposiciones, dependencia y reducción de la autonomía, interviniendo y afectando los principios propios de las organizaciones ciudadanas, que en el caso del Túmin, ya son de dimensión nacional. Por ello, fue justo el reclamo de algunos tumistas por haber sido excluidos del festival al ser impuesto un giro exclusivamente artesanal.

Por otra parte, una cuarta enseñanza fue comprobar que el “Túmin de cambio” al público propicia una segunda compra, ya que el Túmin es para gastarse y la gente quiere experimentar y comprobar que vale. En verdad, el Túmin de cambio duplica las ventas.

Y podrían analizarse muchas otras enseñanzas. Pero por ahora concluyamos con una última que vale la pena mencionar. Y es que al finalizar el festival, a media noche del domingo, cuando se levantaban todos los puestos, las carpas, las sillas, la basura, etc., un compañero de Guerrero cayó en la tentación de robarse una de las mesas que se rentaron, faltando así a la honestidad que debe caracterizar a este Mercado Alternativo; pero otros compañeros lo observaron y al fin se vio en la penosa situación de devolverla, para lo cual hubo que ir a buscarlo a la estación de autobuses donde ya la tenía documentada como equipaje.

No es necesario mencionar su nombre, porque no se trata de humillar, pero es de informarlo para que estas cosas no se repitan. Así se hizo cuando hubo el robo a la Casa del Túmin-Espinal y cuando se extrajo el sello en la Casa del Túmin-Papantla.

Y es de resaltar que por ello dicho compañero no será expulsado del Túmin, ni se le impedirá su participación en futuros eventos, pues el Túmin es una escuela de compañeros donde se trata de aprender, no una penitenciaría; y donde hay diversos grados de consciencia, requiriéndose cierta tolerancia para que todos avancemos juntos pese a nuestras diferencias y deficiencias, aprendiendo unos de otros. Es otra polémica del Túmin, donde no hay obligaciones ni castigos, sino el camino hacia una libertad responsable.

Prensa Popular del Totonacapan y la Huasteca (2018). Escuela Túmin, 5 aprendizajes en el 3er Festival del Túmin en Papantla. Kgosni, 251 Más refrescos Menos cerebro, pp. 7. Recuperado de: https://www.dropbox.com/s/u81l80dfw49rbz7/KGOSNI%20251-M%C3%81S%20REFRESCOS%2CMENOS%20CEREBRO.pdf?dl=0

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *